miércoles, 15 de abril de 2009

"Hasta que Cristo se forme en vosotros"





Para las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret la formación es la base fundamental sobre la que se apoya su crecimiento y su continuidad. Es el medio más eficaz para lograr el desarrollo personal, responder a las exigencias de la vida religiosa, asumir la identidad congregacional y fortalecer una auténtica personalidad apostólica y misionera. “El objetivo central del proceso de formación es la preparación de la persona para la consagración total de sí misma a Dios en el seguimiento de Cristo, al servicio de la misión”.
La religiosa de Nazaret concibe la formación como un proceso integral que abarca todas las áreas de la persona y dura toda la vida. “La formación, por tanto, debe abarcar la persona entera, de tal modo que toda actitud y todo comportamiento manifiesten la plena y gozosa pertenencia a Dios, tanto en los momentos importantes como en las circunstancias ordinarias de la vida cotidiana.
La acción formativa va dirigida a propiciar una verdadera experiencia de fe, vida y trabajo que se realiza y consolida en comunidad. “Puesto que la formación debe ser también comunitaria, su lugar privilegiado (…) es la comunidad. En ella se realiza la iniciación en la fatiga y en el gozo de la convivencia”.
Según el Carisma fundacional, “la religiosa de Nazaret está llamada a vivir en familia”. El hogar de Jesús, María y José es el marco de referencia a partir del cual se concreta la misión: propagar el amor, la imitación y la devoción a la Sagrada Familia así como la promoción y formación de la familia, principalmente a través de la educación e instrucción sólidamente cristiana - católica de la niñez y la juventud. “Toda vez que estamos honradas con el hermoso título de Hijas de la Sagrada Familia, debemos a todo trance, imitar en la educación e instrucción de aquella porción de jóvenes que nos ha sido particularmente confiada, la ejemplarísima conducta de nuestra tan buena madre (...) y hacer a nuestros discípulos objetos dignos de amor y ternura de Jesús y de María. Sin duda que esto esperan de nosotros nuestros santísimos Padres”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario