
De acuerdo con el Carisma del Padre José Manyanet, los conceptos fundamentales deben ser contemplados y aplicados en todo proceso formativo.
“Jesús, María y José, modelo de nuestra vida consagrada y apostólica”: Éste es el paradigma que resume todo el contenido del ideal de formación del Padre Manyanet.
“Hemos sido llamadas a copiar en nosotras con mayor perfección las virtudes de que nos dieron admirable ejemplo nuestros amados padres Jesús, María y José...”
El misterio de Nazaret es el eje en torno al cual gira el Carisma del Padre fundador. De la “Escuela de Nazaret” deduce las lecciones para sí mismo y para los Hijos e Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. Para él, la formación consiste en lograr la perfección en el seguimiento radical de Jesucristo, en la vivencia de los votos de castidad, pobreza y obediencia; en la fecundidad de la vida comunitaria y en la fidelidad a las Constituciones y Reglas propias de la Congregación; todo esto vivido desde la triple dimensión de comunidad de fe, vida y de trabajo. Desde la perspectiva manyanetiana todo el ideal formativo se resume en convertirse progresivamente en hijo, testigo y apóstol de la santidad de vida de Jesús, María y José.
“El Padre Manyanet, movido por el Espíritu, se consagró enteramente a seguir y anunciar a Cristo en el misterio de Nazaret. Este Carisma del que todas participamos impregna nuestra consagración a Dios y nuestra misión apostólica” (Const. 3 y 33).
La cofundadora, M. Encarnación Colomina y Agustí, y todas las religiosas que la siguieron, asimilaron y transmitieron con fidelidad el Carisma recibido.
A lo largo de la historia de la Congregación el fin de la formación siempre ha sido el desarrollo integral de la persona y la configuración progresiva con Cristo, según el proyecto de vida trazado en las Constituciones. Dicho proyecto lleva a comprender y a asumir los rasgos de identidad propios de una religiosa de Nazaret:
a. Seguir a Cristo en el misterio de Nazaret.
b. Vivir en comunidad según el espíritu de la Sagrada Familia.
c. Actualizar el ideal del Padre Manyanet: "Un Nazaret en cada hogar", especialmente a través de la educación integral de la niñez y de la juventud.
d. Propagar el amor, imitación y devoción a la Sagrada Familia.
“Jesús, María y José, modelo de nuestra vida consagrada y apostólica”: Éste es el paradigma que resume todo el contenido del ideal de formación del Padre Manyanet.
“Hemos sido llamadas a copiar en nosotras con mayor perfección las virtudes de que nos dieron admirable ejemplo nuestros amados padres Jesús, María y José...”
El misterio de Nazaret es el eje en torno al cual gira el Carisma del Padre fundador. De la “Escuela de Nazaret” deduce las lecciones para sí mismo y para los Hijos e Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. Para él, la formación consiste en lograr la perfección en el seguimiento radical de Jesucristo, en la vivencia de los votos de castidad, pobreza y obediencia; en la fecundidad de la vida comunitaria y en la fidelidad a las Constituciones y Reglas propias de la Congregación; todo esto vivido desde la triple dimensión de comunidad de fe, vida y de trabajo. Desde la perspectiva manyanetiana todo el ideal formativo se resume en convertirse progresivamente en hijo, testigo y apóstol de la santidad de vida de Jesús, María y José.
“El Padre Manyanet, movido por el Espíritu, se consagró enteramente a seguir y anunciar a Cristo en el misterio de Nazaret. Este Carisma del que todas participamos impregna nuestra consagración a Dios y nuestra misión apostólica” (Const. 3 y 33).
La cofundadora, M. Encarnación Colomina y Agustí, y todas las religiosas que la siguieron, asimilaron y transmitieron con fidelidad el Carisma recibido.
A lo largo de la historia de la Congregación el fin de la formación siempre ha sido el desarrollo integral de la persona y la configuración progresiva con Cristo, según el proyecto de vida trazado en las Constituciones. Dicho proyecto lleva a comprender y a asumir los rasgos de identidad propios de una religiosa de Nazaret:
a. Seguir a Cristo en el misterio de Nazaret.
b. Vivir en comunidad según el espíritu de la Sagrada Familia.
c. Actualizar el ideal del Padre Manyanet: "Un Nazaret en cada hogar", especialmente a través de la educación integral de la niñez y de la juventud.
d. Propagar el amor, imitación y devoción a la Sagrada Familia.
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